Rawhide/Cuero Crudo

Rawhide is, as one old cowboy put it, "simply the outside of a cow." Wet, it is remarkably pliable; dry, it is hard and wears like iron. Braided rawhide, once mostly a Mexican specialty, is undergoing a revival, especially in its elaborately decorated forms such as those created by cowboy Rick Taylor, who learned in Nevada and currently lives in the Tucson area. Some of the use of color and added decorative horsehair goes back through Mexico to Spain and the Moorish horsemen and craftsmen who occupied that peninsula for so many centuries.

 

Rick Taylor with braided rawhide pieces, May, 1989 [image courtesy of James S. Griffith]
Rick Taylor with braided rawhide pieces, May, 1989
[image courtesy of James S. Griffith]

 

Mr. Taylor has been a working cowboy, and learned to braid rawhide from friends in Nevada. Rawhide is simply uncured cow skin. Cut into fine strips and soaked in water, it is extraordinarily pliable; when dry it becomes extremely hard and durable. Although rawhide is used for such utilitarian items of horse equipment as reins and quirts, it can be highly decorated in the hands of a master.

Detail of a quirt by Rick Taylor, Tucson, May, 1989 [image courtesy of James S. Griffith]
Detail of a quirt by Rick Taylor, Tucson, May, 1989
[image courtesy of James S. Griffith]

 

On this quirt or small hand-held whip, Mr. Taylor demonstrates some of the decorative techniques used in his kind of work. Several colors of rawhide, as well as a variety of elegant and precise knots add to the aesthetic impact of the work, as do horsehair and the basket-stamping on the leather. This is indeed a utilitarian object - a tool, if you will - but Mr. Taylor has taken it beyond its physical requirements to create an object with aesthetic impact - a work of art.

Belt and silver buckle by Paul Showalter, Patagonia, August, 1984 [image courtesy of James S. Griffith]
Belt and silver buckle by Paul Showalter, Patagonia, August, 1984
[image courtesy of James S. Griffith]

 

The late Mr. Showalter was a saddlemaker for much of his life, turning to silver work and gun engraving in his later years. It is interesting that the floral designs on the silver work match those of the belt. This sort of floral decoration probably entered the cowboy aesthetic in the late 19th Century, at a time when a wide range of English and American manufactured goods were decorated with leaves and flowers. 

Belt samples by Roy Salgie, Tucson, August, 1984 [image courtesy of James S. Griffith]
Belt samples by Roy Salgie, Tucson, August, 1984
[image courtesy of James S. Griffith]

 

Mr. Salgie learned his saddle-making skills from Mr. Showalter, and worked for many years in Tucson. Although his main work was saddle-making, he also made belts to order for cowboys and others. These are some of his sample patterns, using the same floral motifs noted in Mr. Showalter's work.

El cuero crudo es, como un viejo vaquero lo definió, "sencillamente el exterior de una vaca." Mojado, es sorprendentemente maleable; seco, es muy duro y dura como hierro. El cuero crudo trenzado, en algún tiempo especialidad principalmente mexicana, está siendo restablecido, especialmente en sus formas detalladamente decoradas tal como las creadas por el vaquero Rick Taylor, que aprendió en Nevada y actualmente vive en la región de Tucson. Unos usos de color y crin decorativos se remontan por México a España y los jinetes y artesanos árabes que ocupaban dicha península por tantos siglos.

 

Rick Taylor con pedazos de cuero crudo trenzado, mayo de 1989 [imagen por cortesía de James S. Griffith]
Rick Taylor con pedazos de cuero crudo trenzado, mayo de 1989
[imagen por cortesía de James S. Griffith]

 

Sr. Taylor ha sido un vaquero trabajador y aprendió a trenzar el cuero crudo de amigos en Nevada. El cuero crudo es nomas piel no preparada de vaca. Cortado en finas tiras y puestos en remojo, es extraordinariamente maleable; cuando se seca, se pone extremadamente duro y durable. Aunque el cuero crudo es utilizado para artículos utilitarios para caballos como riendas y fustas, puede ser altamente decorado en las manos de un experto.

Detalle de una fusta hecha por Rick Taylor, Tucson, mayo de 1989 imagen por cortesía de James S. Griffith]
Detalle de una fusta hecha por Rick Taylor, Tucson, mayo de 1989
imagen por cortesía de James S. Griffith]

 

Sobre esta fusta, o pequeño látigo de mano, el Sr. Taylor demuestra unas de las técnicas decorativas usadas en su trabajo. Algunos colores de cuero crudo, como la variedad de nudos elegantes y precisos, dan más impacto estético al trabajo, así como lo hacen el crin y el grabado de cestas en el cuero. Esto es de verdad un objeto utilitario - un instrumento, por decirlo asi. El Sr. Taylor lo ha llevado más allá de sus necesidades físicas para crear un objeto con impacto estético - una obra de arte.

Un cinturón y una hebilla de plata por Paul Showalter, Patagonia, agosto de 1984 [imagen por cortesía de James S. Griffith]
Un cinturón y una hebilla de plata por Paul Showalter, Patagonia, agosto de 1984
[imagen por cortesía de James S. Griffith]

 

El difunto Sr. Showalter era fabricante de monturas por gran partede su vida, pasando a ser platero y grabador de armas en sus últimos años. Es interesante que los diseños florales en los objetos de plata hagan juego con los del cinturón. Este tipo de decoración floral probablemente entró al estilo vaquero a finales del siglo XIX, en un tiempo cuando una gama de productos manufacturados eran decorados con hojas y flores.

Muestras de cinturones hechos por Roy Saigie, Tucson, agosto de 1984 [imagen por cortesía de James S. Griffith]
Muestras de cinturones hechos por Roy Saigie, Tucson, agosto de 1984
[imagen por cortesía de James S. Griffith]

 

El Sr. Salgie aprendió la habilidad para hacer monturas del Sr. Showalter, y trabajó por muchos años en Tucson. Aunque su trabajo principal era crear monturas, también hacía cinturones por pedido para vaqueros y otros clienteles. Estos son unos de sus diseños de muestra, utilizando los mismos motivos florales vistos en el trabajo del Sr. Showalter.