Cascarónes

Cascarónes are eggshells which have been emptied and refilled with confetti, then decorated with paints and colored paper. In the 19th and early 20th Centuries, they were a feature of dances, and young men and women would buy them to break over each others' heads in a kind of playful courtship ritual. At one point, their use was associated with Carnival - that period of feasting and partying just before the beginning of Lent. Over the past century, they have become a children's game - kids will make or buy them and then hit each other over the head with them, thus adding to the excitement of any kind of party.

Over most of the Mexican world, cascarónes are simply filled, painted eggshells. Here in Southern Arizona, however, they have developed into a rather more complex form of folk art. The eggshell is placed on the end of a long paper cone, which in its turn is decorated with cut, fringed papel de china. There are two main trends of cascarón making. one concentrates on the paper cone and its decoration, adding ribbons, tinsel and even feathers to the cut tissue paper. The other concentrates on the egg itself, often turning it into a head or even a tiny animal. A few cascarón makers have gone even farther, creating actual figurines with an egg as a head. These lovely confections seem to be intended more as gifts that as objects for kids to break.

As a matter of fact, not all the cascarónes that are purchased in Tucson are broken. Cascarónes are sold at a number of public occasions and festivals - one woman was even seen selling "graduate" cascarónes, complete with black robes and mortarboards, at High School graduations! And some at least of the people who buy them are Anglo American adults, who use them for decorations in their homes. These happy creations, made in order to be broken, seem to have changed in their function and meaning as they moved across cultural lines. From a children's game they have become, for some people, pieces of folk art to be collected and displayed - symbolizing in their own way this multicultural place that is southern Arizona.

Pair of simple, traditional cascarónes, without stems. 1990 [image courtesy of James S. Griffith]
Pair of simple, traditional cascarónes, without stems. 1990
[image courtesy of James S. Griffith]
Elaborate stemmed cascarónes, made by members of the Club los Chicos for sale at the Tucson Meet Yourself festival, October, 1990 [image courtesy of James S. Griffith]
Elaborate stemmed cascarónes, made by members of the Club los Chicos for sale at the Tucson Meet Yourself festival, October, 1990
[image courtesy of James S. Griffith]

This group typically concentrates on the decoration of the stems rather than on the egg itself.

Cascarón representing Bart Simpson, August, 1990 [image courtesy of James S. Griffith]
Cascarón representing Bart Simpson, August, 1990
[image courtesy of James S. Griffith]

By contrast, this style of cascarón concentrated on the egg, leaving the stem to be rather simply embellished with colored paper.

Cascarón representing a Mexican folklórico dancer, made in 1990 by the Yaqui artist Feliciana Martínez [image courtesy of James S. Griffith]
Cascarón representing a Mexican folklórico dancer, made in 1990 by the Yaqui artist Feliciana Martínez
[image courtesy of James S. Griffith]

Cascarón artists keep experimenting, and some have started making true figurines. This is by no means the most elaborate of its kind that I have seen.

Cascarónes for sale at the Club los Chicos booth, Tucson Meet Yourself, October, 1990 [image courtesy of James S. Griffith]
Cascarónes for sale at the Club los Chicos booth, Tucson Meet Yourself, October, 1990
[image courtesy of James S. Griffith]

 

Los cascarones han sido vaciados y rellenos con confeti, y después decorados con pintura y papel a color. En el siglo XIX y el inicio del XX, eran una característica de bailes, y hombres y mujeres jóvenes los compraban para rompérselos en las cabezas en una especie de ritual de noviazgo juguetón. En un tiempo, su uso era asociado con el carnaval - ese período de festejos justo antes del comienzo de la Cuaresma. A lo largo del siglo actual, se han convertido en un juego para los niños -- ellos los compran y se pegan en la cabeza con ellos.

En la mayoría del mundo mexicano, los cascarones son simplemente llenos y pintados. En cambio, aquí en el sur de Arizona, se han desarrollado en una forma bastante compleja de arte folklórico. Se coloca el cascarón en la punta de un cono largo de papel, con lo cual se decora con papel de china que se ha cortado y se le ha puesto un fleco.

Hay dos maneras principales en la creación de cascarones. Una se concentra en el cono de papel y su decoración, añadiendo listones, espumillones e incluso plumas al papel cortado. La otra se concentra en el huevo mismo, a veces convirtiéndolo en una cabeza o hasta en un animal pequeño. Algunos creadores de cascarones han complicado el proceso aún más, creando verdaderas figuras con un huevo como cabeza. Estas confecciones encantadoras parecen ser regalos más que objetos quebrados por los niños.

De hecho, no todos los cascarones que se compran en Tucson se rompen. Se venden los cascarones en una variedad de ocasiones públicas y festivales - incluso una mujer fue vista vendiendo cascarones para la graduación, completos con togas negras y birretes, ¡en las graduaciones de la escuela segundaria! Por lo menos un poco de la gente que los compra son adultos anglo-americanos, que los usa como decoraciones en sus casas. Estas creaciones felices, hechas para ser quebardas, parecen haber cambiado en cuanto a su función y significado mientras que cruzaban líneas culturales. Empezando como un juego para los niños, se han convertido en, para algunas personas, trocos del arte folklórico coleccionado y mostrado - cosa que simboliza en su propia manera este lugar multicultural que es el sur de Arizona.

Par de cascarones sencillos y tradicionales sin conos, 1990 [imagen por cortesía de James S. Griffith]
Par de cascarones sencillos y tradicionales sin conos, 1990
[imagen por cortesía de James S. Griffith]
Cascarones con conos intrincados, hechos por los miembros de la asociación de Chicos a la venta en el festival Tucson Meet Yourself, octubre, 1990 [imagen por cortesía de James S. Griffith]
Cascarones con conos intrincados, hechos por los miembros de la asociación de Chicos a la venta en el festival Tucson Meet Yourself, octubre, 1990
[imagen por cortesía de James S. Griffith]

Este grupo típicamente se concentra en la decoración de los tallos en vez del huevo mismo.

Cascarón representando a Bart Simpson, agosto, 1990 [image courtesy of James S. Griffith]
Cascarón representando a Bart Simpson, agosto, 1990
[image courtesy of James S. Griffith]

Al contrario, este estilo de cascarón se concentra en el huevo, dejando el tallo adornado con papel a color de una manera bastante simple.

Cascarón representando a una bailarina folklórica mexicana, creada en 1990  por la artista yaqui Feliciana Martínez [imagen por cortesía de James S. Griffith]
Cascarón representando a una bailarina folklórica mexicana, creada en 1990 
por la artista yaqui Feliciana Martínez
[imagen por cortesía de James S. Griffith]

Los artistas de cascarones continúan experimentar, y algunos han comenzado a hacer verdaderas figuras. Éste no es por ningún modo el ejemplo más intricado que he visto.

Cascarones a la venta en la barraca de la asociación los Chicos, Tucson Meet Yourself, octubre, 1990 [imagen por cortesía de James S. Griffith]
Cascarones a la venta en la barraca de la asociación los Chicos, Tucson Meet Yourself, octubre, 1990
[imagen por cortesía de James S. Griffith]